En pocas lineas

A  ti, que ya sabes.

Querida amada:
                             intentare en pocas líneas explicar la falta de lógica de esta carta, o de las anteriores, en total aprensión de mis emociones, la atmósfera del aire ha comenzado a ejercer su presión víctima del estado estacional en el que nos encontramos, tengo los pies fríos y descalzos cubiertos solo con medias de color blanca, son las tres de la mañana del día martes y no dejo de pensar en ti, no puedo ocultar mis sensaciones, siento celos a la distancia, tengo congoja en el pecho, acides en el estomago de tanto extrañarte, lo curioso es que te has ido hace ya tiempo y he comenzado a pensar que estoy atrapado, totalmente atrapado en la profundidad del abismo que conserva tu recuerdo, tu cuerpo, tu olor…
Lo único concreto que puedo dilucidar al menos hasta hoy con total ironía, es la inscripción de mi epitafio… “Aquí yace un hombre que murió de amor”  Solo que lo hago mientras te escribo.                                                               

Pazzo


A: G.K.V

   "Oggi come un pazzo, e gridare… e gridare…, e gridare forte, che voglio amare, voglio amere per sempresempre, asta che la vita sea e finita..."

Pequeña carta abierta

A: Gisela Vulcano, donde estés




Amada mía:
                   Como poder escribirte, sin ser acusado de farsante, manipulador o vituperante, lo cierto es que lo hare a fuerza de provocar en usted, un odio inusitado y peculiar que siga manteniendo la distancia y el desprecio que me tiene, desprecio que por cierto ha sido alimentado con mentirías y manipulaciones, que hacen mucho más grande este desasosiego espiritual y taciturno. Es esta sin duda la única manera que tengo de dejar inmortalizado este dolor que sin usted y el fruto de ese amor, siento.

Todavía recuerdo sus palabras y las mías, recuerdo al pasar cada gesto, cada sonrisa, también recuerdo los sueños que cada uno tenía y que prometimos cumplimentarlos, mucho tiempo paso desde entonces y sin embargo sigo padeciendo las harás de este olvido, obligado y corrompido, corrompido por palabras cuidadosamente pronunciadas para lograr su cometido y que usted amada mía creyó, creyó estoy seguro desde el miedo y el temor a ser sometida bajo mas mentiras si no el precio podía ser fatal, si alguna vez lee estas líneas, quiero que sepa, quiero que se entere, que la desesperación ha ganado terreno, que ya no puedo más, que el desamor y las mentiras han ganado espacio como batallas y que insistentemente usted apoya con bravura y esmero, tirando su verdadera esencia por la borda.

Acusado fui de los atropellos más grandes, olvidándose de todo lo que hemos hecho, de todo lo que hemos alcanzado, para estar librada a la suerte, y ser su vida, tal como fueron las cruzadas en tiempo de antaño. Aun me consuela el hecho de saber que jamás la olvidaré, de que el amor más grande y significativo lo he sentido y siento por usted, -este amor que nunca morirá y que con el tiempo solo se resignara a la vida y su paso-, aun me consuela el hecho del tiempo y su ignominia, para que la verdad se pare frente a usted y le grite que quiere ser resuelta. Aun conservo la certeza de saber que usted me amo, claro que me amo, me amo como la historia ama al pasado para frecuentarlo

Extraño cada instante de lo que fuimos para traer al mundo lo que tanto soñamos y amo a la distancia, -y a quien a diario imagino igual a mi- y que el odio de quienes no conocen el amor han separado.

Aun me consuela el hecho de saber que quienes nos han separado, han ganado batallas, pero jamás, por la luz que me ilumina, ganaran la guerra. Quiero decirle a través de estas líneas que cuidadosamente escribo que pido a dios, por ustedes, para que resguarde y cuide.









Eternamente suyo

A mi amada

A: Gisela Vulcano


Mi bien amada:
Escribo estas líneas con el profundo motivo de hacerle saber a usted, aun más, todo lo que su ser y las vibraciones de su alma representan. No sin antes decirle todo lo que ha de provocar en mí desde el mismo instante en que la conocí. Por más exagerado o extremista que estas palabras lo parezcan quiero decirle que no diré otra cosa más que la verdad. Mi alma se eriza al escuchar el tono de su voz, mis ojos se iluminan al reflejarse con los suyos, mi cuerpo se estremece en cada abrazo, cada vez que su piel se roza con la mía, o en su defecto cada vez que invade mis espacios con el aroma pleno de su fragancia. Como decirle que se ha transformado en mi necesidad, en el aire que a diario respiro -por más fatalista e inverosímil que esto suene- es la dueña definitiva de mis espacios. Sin más, se ha transformado, en la razón de mis amaneceres, en cómplice incansable de mis ansias de futuro, en mi anhelo de reposo. Le suplico no se ría por tal declaración o piense así mismo que he de ser un bárbaro dadivoso carente de sensibilidad, de ningún modo, solo que entienda estas ansias de amar, la cual me ha deparado la vida con altura he hidalguía. Quiero decirle también que sin usted la libertad no sería más que una palabra hueca y sin sentido, que la felicidad ha recobrado para mí todo su significado, que la vida ahora tiene un pretexto que lleva su nombre.

Suyo, por siempre.

Maxima

"El tiempo transcurre inclemente,
Testigo omnisciente de la historia,
de las razones, de sus olvidos y de las
consecuencias, que siempre quedan"

Curiosidades (Relato)

González Andrade(1), un día en su programa de radio, organizo un concurso para poder ir a un concierto de Rock de manera gratuita. Solo había que contestar a una simple pregunta, esgrimiendo siempre que nadie iba a poder saberla. Así transcurrió la primera hora del programa con la ansiedad típica de todo concurso, con el interrogante de cual sería esa pregunta que no sabríamos. Debo admitir que todos estuvimos atentos a cual sería esa pregunta. Pasados diez minutos de la segunda hora del programa, siendo las 15:30 de la tarde, nuestros oídos estaban pegados a los parlantes
-Cuantos militares desaparecieron en la última dictadura…
No pude evitar sorprenderme ante la pregunta, tampoco pude evitar lo que me causa solo ver ese verde musgo… las nauseas son incontenibles…
Al fin y al cabo mal que me pese, o les pese… fueron humanos o algo parecidos
-¿Cuantos? ¡Alguien sabe! Tienen solo media hora para contestar…
A las 16:00 horas se escucho el veredicto
-Vieron que gane…
Por orden del Gobernador de la Plata, se levanto el programa de radio dos horas después. Que curiosa que es la democracia ¡No!




(1)Aquí el nombre es ficticio, dado que las curiosidades de la democracia pueden herir susceptibilidades, si es real el hecho concerniente

Pesadilla (Cuento)

Tarde. La noche mostràbase misteriosa e interminable. Era una de esas noches en donde la cerrada oscuridad atemoriza, extraña por cierto, dado la insoportable ola de calor que la envolvía. Esto era algo normal casi llegando el verano, pero era algo totalmente utópico en los primeros días de agosto. Todo transcurría con aparente normalidad. Horas más tarde -de forma cromática- Julián comenzó a escuchar incesantes ruidos y murmullos provenientes del centro mismo de la casa. Atemorizado salió de su cuarto en búsqueda de su madre -a quien encontró en el corredor, a metros de su habitación– como petrificada, con la mirada fija, hecho que hizo que se voltee rápidamente hacia atrás, al mismo tiempo que la madre señalaba lenta, una ubicación y fue entonces que lo vio…
Era un Ser inmutable, de cabellos enjambrados, de tez oscura, su boca se encontraba cosida con grotescos trazos, sus ojos irritados -como si no hubiese dormido en siglos- y su cuerpo desquebrajado. Al avanzar hacia él, aquel Ser, comenzó a emitir quejidos agudos mezclados con una fuerte respiración, hecho hizo que Julián retroceda rápidamente, invadiéndolos aun más del ineludible temor que poseían. Inmediatamente aquel extraño
Ser se perdió entre la nada. Julián miro extrañado a su madre.
El día paso sin sobre saltos. Julián retomo con el pensamiento a lo ocurrido horas atrás, el reloj marcaba las seis con cuarenta de la tarde, oscurecía y la humedad agobiaba, cuando insistentemente comenzó de nuevo a escuchar fuertes pasos provenientes nuevamente del centro mismo de la casa.
Inmediatamente Julián comenzó a pagar todas las luces de las habitaciones, para que no pudiera encontrarlo, quedando de ese modo en una llana oscuridad, lentamente se dirigió al cuarto de su madre para buscar el arma que ella tendría guardada. Seguro de lo que hacía, salió de aquella habitación para agazaparse en algún sitio estratégico listo para contraatacar.
Sus pasos eran cada vez más fuertes, rodeaban por completo toda la casa con su vibración.

*
Se dirige hacia fuera con el arma en la mano derecha y el cuerpo en la mano izquierda, arrastrándolo por los cabellos, dejando huellas de sangre por todo el lugar. Extrañamente nadie se encontraba en las calles.

*
Instantes después Julián sintió como las rodillas de un cuerpo pesado se hincaba aplastando su espalda y unas manos amarraban su cuello impidiéndole respirar y tener algún tipo de reacción. Mientras le susurraba.
-Aun no ha terminado… No ha terminado…
Con las últimas fuerzas Julián grito… y la luz de un rayo ilumino su cuarto.
Despertó empapado en sudor con el eco de la fuerte lluvia como compañía.
El reloj marcaba las cinco de la madrugada del día 4 de agosto. Extenuado se toma unos instantes para recuperar el aliento y luego dirigirse al lavabo.
Al mirarse, en el reflejo del espejo. Noto que tenía fuertes marcas en su cuello, noto también que no se había desvestido para dormir y se sorprendió aun más al ver que sus ropas se encontraban manchadas con sangre. Sin comprender lo que sucedía, camino unos metros hacia la cocina, cuando inesperadamente se topo horrorizado con su madre desvanecida en el suelo ya sin vida y junto a ella el arma homicida.
Al levantar la vista se encontró sorpresivamente con aquel Ser, frente a él repitiéndole una y otra vez
-Aun no ha terminado… No ha terminado...

*

Días más tarde, víctima del intenso olor que provocaba el estado de descomposición de los cadáveres, fueron encontrados Julián y su madre en extraña posición fetal
La policía estimo que se trato de un parricidio con alevosía, seguido del suicidio del homicida, desechando la hipótesis de algún tipo de robo presuntivo, dado que el lugar se encontraba en perfecto orden.
Aunque la pregunta persistía, quien había sido capaz de acomodar dichos cuerpos en esa posición. Además -de manera extraña- el arma no poseía huella digital alguna que pudiera corroborar dichos detrimentos.